BoliviaSol
28 de noviembre 2009
Quedan por escrutiñar datos en algunos departamentos, pero ya se vé que la derecha latifundista ha sufrido una derrota más a manos del voto popular.
Hasta ahora, el No ha ganado dos departamentos: Tarija, con casi 57%, y Pando, con 59%. Son departamentos donde el autonomismo a ultranza ha dominado. Tarija es la sede de Mario Cossío, uno de los principales líderes de la derecha. Vale señalar que Pando, no obstante su gran tamaño, es el departamento menos poblado, con una población de unos 61,000. Con todo respeto a los pandinos, la tierra no vota, sobre todo cuando la legalidad de su propiedad está en duda.
En Chuquisaca, donde el cómputo ya es final, el Sí ganó por 64.91%, casi dos tercios del voto. En el revocatorio de agosto 2008 el proceso de cambio fue avalado por 53.88%; el apoyo al cambio ahora, encarnado en el voto por la NCPE, subió más de ocho puntos en sólo meses. La despistada prefecta Sabina Cuéllar ya no está segura de que si dijo, hizo, o instó el desacato al voto nacional, pero puede estar segura de que en las próximas elecciones se despide del puesto. El cambio llegó a Chuquisaca para quedarse.
Hasta el revocatorio de 2008, Cochabamba estaba en manos de Manfred Reyes, otro autonomista a ultranza. Perdió su puesto cuando el pueblo votó en su contra por 64.81%. En el referendo constituyente, el cómputo final ratifica la decisión previa: el 64.91% votó por el Sí, por casi dos tercios.
Oruro, con el voto 100% contado, favoreció al Sí con casi 74%. En el resto de occidente la votación no queda en duda. Al escribirse esta nota, La Paz le daba al Sí un 78%, y Potosí, 80%.
Se esperan los votos en dos departamentos controlados por la derecha: Beni, que ahora le da 67.68% al No, y el centro de la oposición más obsecada, Santa Cruz, que ahora le da 67% al No.
El voto nacional, con casi el 96% contado, favorece al Sí con el 62%, y todavía puede subir a medida que se contabiliza el voto rural de Santa Cruz. La derecha dice que es un empate y que en sus territorios ellos pueden escoger las leyes nacionales que les convengan, pero ignorar las demás.
Se hablan entre ellos. Ni en el resto de Bolivia ni en el mundo se tomará en serio tal aseveración ante la nueva derrota de la media luna menguante.