Editorial | La Razón | La Paz (27 abr)
- Es una contradicción evidente: un médico, o aspirante a serlo, ejerciendo la violencia. No puede ser aceptable que quien se forma para curar los males del cuerpo y aliviar el sufrimiento tenga, así sea en medio del conflicto, ánimos para causar daño a otros. Es el caso de algunos movilizados contra el DS 1126 que establece ocho horas de trabajo para los médicos.
Los más entusiastas adheridos a la protesta de los médicos del sector público, que se rehúsan a ingresar en un régimen laboral que amplía de seis a ocho las horas de trabajo diario para el sector, han sido los estudiantes universitarios de las carreras médicas en las universidades públicas de La Paz, El Alto, Cochabamba y Sucre, que han marchado en las últimas semanas apoyando a sus futuros colegas. Pero además, en el marco del paro de 48 horas convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) el martes y el miércoles, en La Paz, Sucre y Cochabamba, grupos de futuros médicos atacaron edificios públicos a pedradas y convirtieron su legítimo derecho a la protesta y la movilización en actos de inaceptable violencia pública, que previsiblemente activó la actuación policial…. Ver: