Milenka Villarroel Majluf | La Razón (4 jun)
- Prohibida su venta. La leyenda está sellada en los más de 30 productos nutritivos de los subsidios prenatal y de lactancia, pero es una advertencia que no mella un negocio ilícito que mueve 6,6 millones de bolivianos anuales gracias al financiamiento de empleadores públicos y privados para la dotación de estos beneficios.
El mercado negro de estos alimentos campea en las ciudades de La Paz y El Alto y le gana la pulseta a las autoridades encargadas de la fiscalización. Informe La Razón penetró este mundo, en el que el primer eslabón se arma en las distribuidoras de la empresa PIL Andina, donde la jornada laboral comienza a las ocho de la mañana, de lunes a sábado; no sólo para los ejecutivos y empleados, sino para un grupo de personas que se presenta con un simple: ¿Quiere vender su subsidio?
La calle paceña Coroico, cerca del mercado Yungas de la zona Central, pierde su sosiego a esa hora, cuando los camiones de la compañía descargan en el almacén decenas de latas, cajas y botellas de leche y yogur; envases de aceite, bolsas de arroz, avena, soya… Una fila de mujeres embarazadas acompañadas por sus esposos o familiares, y de otras junto a sus bebés, espera su turno. Afuera, en la puerta principal, taxis y camionetas se hallan parqueados.
Pero también hay otros transeúntes, la mayoría mujeres que están ataviadas con sombreros, mantas, chalinas, mandiles, y portan una gran bolsa; incluso varias intentan ocultar su rostro. Igualmente hay varones adultos y niños. Son los integrantes de los clanes que están a la caza de los productos de los subsidios prenatal y de lactancia, para luego contrabandearlos, introducirlos en el mercado informal, a pesar de que ello está prohibido por la ley…. Ver:
