Editorial | Cambio (9 jul)
- Los marchistas que llegaron a La Paz para oponerse a la consulta en el Tipnis están en su mala hora: no sólo incurren en delito al oponerse al cumplimiento de una ley, sino que se encuentran aislados, desgastados, infiltrados por políticos, con sus hijos enfermos, rechazan el diálogo y tienen una crisis de liderazgo. Ante ello no les queda más que concertar o ir por la ruta del fracaso.
La conducta de los movilizados para oponerse al cumplimiento de una ley (la número 222 de Consulta) está tipificada en el Código Penal en su artículo 123.
Están aislados debido a que 56 de los 63 corregidores del Tipnis firmaron o aceptaron que la consulta sobre la carretera por ese parque se realice en el marco de la legalidad. Es decir que sólo siete corregidores se encuentran en carpas en la ciudad de La Paz.
Están desgastados ya que en su última reunión los marchistas llamaron a un paro que no se cumplió, y ya sienten el cansancio de no estar en sus hogares desde el 27 de abril, cuando comenzaron su viaje desde Trinidad.
Sufren la infiltración política de personas que se convierten en sus voceros: trotskistas como Vilma Plata y José Luis Álvarez; las Mujeres Creando; Jaime Solares (acusado de ser paramilitar en gobiernos militares golpistas); MSM y las hijas de Leopoldo Fernández (acusado por la masacre de Porvenir)…. Ver:
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