Las caretas del imperialismo: Evo y el narcotráfico

de

Juan Carlos Zambrana Marchetti (1 dic)

En democracia, un país agresor no puede justificar sus invasiones, ni ante su propio pueblo, sin el pedido expreso del pueblo que va a “salvar” con su invasión. Recordemos que George W. Bush, engañó al pueblo estadounidense diciendo que el pueblo iraquí los recibiría con los brazos abiertos, como ejército libertador; con laureles y pétalos de rosas. La piedra fundamental del intervencionismo, por lo tanto, es el siempre falso pedido de ayuda que hace un pueblo, para que el país “policía” intervenga en su defensa.

En el caso de Bolivia, Venezuela y Ecuador, irónicamente esas voces que piden la intervención son, las voces de los poderosos. Es decir, la potencia más grande del planeta intervendría en los mencionados países pobres para defender a Goliat, en contra de David. Este reclamo es a simple vista una parodia, pero por el alto grado de peligrosidad que conlleva, voy a analizarlo con la seriedad que se merece. En este artículo me referiré a las “organizaciones civiles,” que en el panel republicano del Capitolio fueron representadas por el Señor Luis Núñez Ribera, presidente del Comité Pro-Santa Cruz.

Hizo tantas acusaciones, y tan serias, que necesitaré dos artículos para analizarlas. La primera fue: “Voy a tratar de explicar la difícil situación que vivimos los bolivianos, ante un régimen que quiere tener todos los poderes y que exige, y amedrenta y quiere quitarnos todos nuestros derechos, libertades y atenta contra los derechos humanos.” Olvidó decir que él no tiene autoridad alguna para hablar en nombre del pueblo boliviano, ni siquiera en nombre del civismo cruceño, ya que, históricamente, de su institución sólo han salido líderes políticos de derecha, para la Falange, el MNR, y el ADN del Gral. Banzer. Es por lo tanto una institución eminentemente política que se esconde detrás del civismo para lograr que, en la política local, el pueblo vote en contra de sus propios intereses de clase, para elegir a un representante de los grupos de poder, por más inepto que sea, sólo por el hecho de que es camba.

Acusó también de que: “El resultado de toda esta persecución y de imponer un estado totalitario, comunista socialista, revolucionario según ellos, del siglo 21, ha dado como resultado de que exista en Bolivia, muchísima impunidad, sobre todo en los casos donde hay supuestas intervenciones de altas autoridades del estado, demasiada corrupción en cuanto a las altas esferas del gobierno, y también demasiado narcotráfico. Cuando vemos nosotros que la coca sembrada ilegalmente en Bolivia excede las 30,000 hectáreas, y de la zona donde el presidente Evo Morales es presidente de los cocaleros de las 6 federaciones del trópico cochabambino, permite que esa hoja que no sirve para el uso tradicional, vaya para la producción de cocaína, y eso es lo que nos trae a nosotros muchísima inseguridad, muchísima corrupción y altísima delincuencia, y vemos día a día como hay tantos hechos violentos con muertes en las calles permanentemente.”

Aparentemente, el Sr. Núñez sabe muy poco de la historia del pueblo que está tratando de hacer invadir o intervenir. En mi libro “Secretos de estado,” describo la forma en que el narcotráfico fue introducido en el Chapare cochabambino, desde la época de la dictadura del Gral. Banzer, para financiar la compra de lealtades. Eso se hizo con conocimiento de la DEA, y bajo el mandato de la CIA, la cual por razones políticas protegió al famoso narcotraficante Roberto Suárez Gómez, y después a su sobrino Jorge Roca Suárez. Fue la derecha la que inició ese “negocio,” por el cual se derramó un río de sangre en el intento de encubrirlo, incluido el golpe de estado de Luis García Meza y Luis Arce Gómez; pasaje histórico sangriento que costó muchas vidas, incluyendo la de Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Años después, mientras las fuerzas antinarcóticos planeaban tomar la más grande fábrica de cocaína, una de las agencias norteamericanas se lo informó a su narcotraficante protegido, y eso ocasionó la muerte del biólogo nacional Noel Kempff Mercado, de los biólogos españoles que lo acompañaban, del guía Juan Cochamanidis, y del piloto de la avioneta en que viajaban. Esto se produjo durante el gobierno neoliberal del MNR, encabezado por Dr. Víctor Paz Estenssoro, inaugurado en 1985, del cual participaron también cruceños. Todos los posteriores gobiernos siguieron encubriendo la situación, hasta que el diputado Edmundo Salazar Terceros trató de investigar, y fue acribillado a balazos. Olvidó muchas cosas el señor Núñez aquel día en el Capitolio.

Olvidó que los mineros relocalizados en el trópico cochabambino llegaron a esa zona recién durante ese gobierno del Dr. Paz, después de que les cerró las minas por orden del Banco Mundial. El señor Núñez, cometió un serio acto de falsedad al culpar al presidente Evo Morales por el narcotráfico y producción de cocaína en el Chapare, sabiendo que en realidad fue todo lo contrario: Morales heredó un problema creado por la derecha para financiar el exterminio de la izquierda. El señor Núñez, olvidó también que la criminalidad por narcotráfico en las calles estuvo presente en la vida de los bolivianos desde la década de los setenta. Por sobre todo, que muchas de las personalidades involucradas el narcotráfico, estaban también ideológicamente vinculadas a los partidos de derecha y a su Comité Pro-Santa Cruz.

Nadie niega que el narcotráfico sea un serio problema, pero lo cierto es que la derecha, al analizarlo, simplemente sigue los lineamientos de Estados Unidos, descalificando a los gobiernos de izquierda y aprobando a los de derecha. Para ello, muestran cifras cuya manipulación resulta obvia al compararlas con las de las Naciones Unidas, según las cuales, por ejemplo, Bolivia lo hizo mejor que Colombia y Perú, pero de los tres, sigue siendo la única descalificada. Endilgarle el problema al presidente Morales, es un acto de cinismo y deshonestidad. Bolivia ha hecho un buen trabajo sin la DEA, pero es verdad que el narcotráfico se está agravando a nivel internacional. Los esfuerzos van a tener que redoblarse, pero en lugar de hacer política con el problema, se debería reconocer que el liderazgo del Presidente Morales con los cocaleros del Chapare, es lo que le permite lograr soluciones pacíficas y sostenibles como la reducción voluntaria.

Considerando que la respuesta no es metralla, sino justicia social para el campesino, el presidente ha prometido construir un polo de desarrollo en el Chapare. Me imagino que eso requiere tiempo y dinero, porque para que la sustitución de cultivos sea viable, habría que construir cuantas plantas procesadoras de frutas fuesen necesarias, y entregarles el control a los campesinos. Allí ellos fueron reprimidos injustamente, por lo que sería emblemático que un presidente salido de esa represión, sacara al Chapare del estigma de la coca excedentaria, al prestigio internacional de una agroindustria campesina jamás vista en el modelo capitalista norteamericano.

Entre tanto eso sucede, no podemos permitir que la derecha se invente otro pretexto para hacer invadir el país por razones políticas, usando la careta del civismo y el narcotráfico.

www.juancarloszambrana.com

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