Estado Plurinacional como respuesta al Estado Schumpeteriano

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Katu Arkonada  | La Razón (18 nov)
– La crisis económica develada en 2008 supuso un punto de ruptura con el consenso hegemónico del neoliberalismo en torno al modelo de Estado  y al modelo económico en el ámbito global. Previamente, la crisis del modelo del “Estado de bienestar”, impulsado por el keynesianismo, había permitido la consolidación del modelo neoliberal ensayado en un primer momento por los Chicago Boys en la Chile golpista de Augusto Pinochet, y, en segundo lugar, por Margareth Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos. Después de los ensayos sólo se necesitaba construir el Consenso de Washington, que dio inicio a la larga noche neoliberal en América Latina.

Sin embargo, en Bolivia, el punto de quiebre se produjo antes incluso de que Europa comenzara a reaccionar y cuestionar el modelo hegemónico. El neoliberalismo fue quebrado, en esencia, mediante rupturas sociopolíticas, como las sucedidas durante las guerras del agua (2000) o la del Gas (2003), y epistemológicas, como las que se producen durante el proceso constituyente y quedan recogidas en la nueva Constitución Política del Estado (CPE). El cuestionamiento del modelo de Estado y del modelo económico, incluso del modelo territorial implementado por el capitalismo despojado de todo maquillaje como es el neoliberalismo, permitió dar paso a un debate que generara un nuevo horizonte de Estado.

Juan Carlos Monedero se pregunta en el prólogo escrito a El futuro del Estado capitalista, de Robert Jessop, si la crisis del neoliberalismo se trata de una crisis en el modelo o del modelo en sí, en una pregunta que recuerda a la de otro amigo y compañero con el que hemos podido debatir y trabajar en Bolivia, Samir Amin, cuando reflexiona sobre si debemos buscar una salida a la crisis del capitalismo o, más bien, la solución pasa por salir del capitalismo en crisis. Jessop nos responde en su último libro que a pesar de que el neoliberalismo siempre haya planteado la crisis como algo propio, inherente al sistema, el hecho de que cada vez las contradicciones se agudicen más nos debería hacer pensar que realmente estamos hablando de una crisis del modelo capitalista en sí, que está absolutamente imposibilitado para desarrollarse sin exprimir las    sociedades sobre las que se sustenta, despojándolas de toda su esencia…. Ver:

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