Desde los intersticios interculturales del Norte: Notas de un recién llegado

by

Especial para BoliviaSol por Juan Montero.

…lo que realmente llama la atención es el imaginario negativo que se ha creado en muchos hermanos bolivianos y no bolivianos en lugares como Washington DC, Arlington, Virginia y otros del territorio Americano, con respecto al ejercicio político del Gobierno actual de nuestro país.

Encontrar a hermanos bolivianos y a otros de tantos lugares, en los intersticios socio-culturales en tierra Norteamericana, es una verdadera bendición. Pues, el encuentro con cada persona es una experiencia con una alteridad enriquecida por las culturas que conviven en este suelo sagrado de migrantes.

Al inicio del diálogo, es normal buscar “de qué hablar”. Uno de los primeros temas que se ponen sobre la mesa del compartir, es el estado del clima, la familia y así continúa hasta tratar temas de la realidad socio-político de nuestro País Bolivia, la realidad en Norte América y la realidad local, especialmente con respecto a los migrantes. Lo que motiva al encuentro es el clima de empatía, apertura y deseos de saber y conocer uno del otro en contexto, poniendo cada vez más mayor énfasis, durante el diálogo, en las realidades sociales, políticas, económicas y culturales que a cada interlocutor lo rodea.

Esta experiencia cotidiana del “encuentro,” abre los ojos, la mente, el alma y la voluntad para un mayor compromiso personal o comunitario en los procesos de transformación de estas mismas realidades compartidas, tanto las de Bolivia como las realidades locales dentro del territorio Norteamericano. Las realidades compartidas entre bolivianos y con otros hermanos que se han sumado a la causa boliviana, si bien están distantes geográficamente, las perspectivas, los pensamientos y sentimientos se complementan en el análisis objetivo, desde la experiencia vital de los interlocutores, para sentir uno por el otro y en lo posible para visualizar y soñar con esperanza caminos de mayor participación.

Del encuentro con la gente, he podido percibir que para muchos hablar de Bolivia es hablar todavía de pobreza persistente y de conflictos socio-culturales. Para los que mantienen un “sentimiento de patria”, Bolivia sigue siendo una pasión añorada y están conectados afectiva y efectivamente, no solo a sus familias, sino con la realidad en transformación. Para otros, Bolivia, es solo una “memoria de su niñez o juventud” en sus apretadas jornadas de trabajo para vivir con dignidad en este contexto socio-económico que exige siempre “trabajar más para tener más y así vivir mejor”. Hay también quienes tienen ideas vagas que relacionan a Bolivia con los indígenas y donde uno de ellos es ahora Presidente. Relacionan también a Bolivia con movimientos sociales, coca-cocaína, La Paz, la Llama y el Cóndor. Son conocimientos que termina en una curiosidad insatisfecha porque no se tiene tiempo para una mayor investigación e información de la que llega a los medios de comunicación locales acerca de la identidad de nuestra Patria y la realidad de cambios que están aconteciendo.

Siguiendo en esta línea, lo que realmente llama la atención es el imaginario negativo que se ha creado en muchos hermanos bolivianos y no bolivianos en lugares como Washington DC, Arlington, Virginia y otros del territorio Americano, con respecto al ejercicio político del Gobierno actual de nuestro país. Se puede percibir y sentir, en muchos, una visión negativa, cerrada y condenatoria de los acontecimientos y transformaciones en nuestro país. Para muchos “no existe cambio alguno”. “Bolivia está peor que nunca”. “Ahora hay racismo, conflicto y muerte”. Hay mayor “manipulación política y mediática” referente a importantes temas como el Tipnis. “Hay más corrupción”. “Bolivia sigue siendo extractivista”. “Hay un totalitarismo político”. “Hay una dictadura sindical y de los indígenas”… Son algunas afirmaciones que contradicen a otras que ensalzan ciegamente cada una de las acciones socio-políticas, económicas y culturales del Gobierno en ejercicio.

Pero, ¿de dónde viene esta ola de incredulidad, de desprestigio y hasta de indignación por lo que están haciendo “los campesinos” en Bolivia? La respuesta es relativamente obvia. Todas estas ideas son parte de la estrategia de la, así llamada, “oposición” (es), que buscan confundir y desencantar a la población que mayoritariamente había apoyado al gobierno actual. El crear este imaginario en Bolivia y entre los bolivianos en Estados Unidos, responde a los intereses de la “oposición” en Bolivia, a los “opositores” de allá y aquí que están activamente presentes en las ciudades antes mencionadas. La información manipulada de lo que está aconteciendo en Bolivia, viene de quienes han emprendido el camino de re-estructuración en su liderazgo (s), su fuerza (s) y propuesta (s) como alternativa (s) política, en vistas a los comicios electorales en diciembre del 2014.

Esta tendencia negativista de los acontecimientos en Bolivia, pretende ocultar significativos y profundos cambios acontecidos en los últimos años: uno de ellos, es el retorno de la DIGNIDAD real para sectores sociales históricamente marginados como los campesinos, los indígenas, las mujeres… entre otros. Estos estaban invisibilizados por estructuras socio-políticas y culturales que escondían los privilegios de una élite social en Bolivia y los mantenían en roles sociales que no implicaran un cambio en la tenencia del poder. Hoy, el poder está en otras manos y es posible para estos sectores sentir, hablar, reclamar y aportar desde su dignidad. En otros términos, estamos viviendo un proceso de DIGNIFICACIÓN personal, comunitaria, cultural e intercultural. La DIGNIDAD es una realidad cada vez más sentida y ejercida en Bolivia.

Un segundo cambio significativo en esta línea, es la EMPODERAMIENTO de Bolivia en la comunidad de países latinoamericanos y del resto del mundo. Hemos vuelto a creer en nosotros mismos, como País, como comunidades étnico-culturales y como personas. Esto conlleva nuevas relaciones: relaciones económicas-comerciales justas, relaciones políticas de “igual-a-igual”, relaciones interculturales con dignidad. Estamos experimentando un empoderamiento con “alas y raíces”. Es decir, desde el fortalecimiento de nuestras identidades y potencialidades, Bolivia emprende un nuevo vuelo en su desarrollo integral. Buscando el necesario equilibrio y armonía entre desarrollo-naturaleza-persona-comunidad-espiritualidad. Esto implica volar con las alas de la igualdad de género: varón y mujer, con participación equitativa en la reconstrucción del Estado. Volar con las alas de la dignidad de la persona y la naturaleza que está permitiendo desplazarse hacia el “vivir bien”. Volar con las alas de la interculturalidad que nos está llevando al “convivir bien”. De consolidarse con mayor fuerza esta filosofía de vida, puede constituir una propuesta desde Bolivia para el Mundo.

Un tercer cambio significativo, dicho de una manera sencilla, es que hoy en Bolivia hay más recursos económicos para todos los bolivianos, no solo para las históricas y privilegiadas élites de nuestra sociedad boliviana. Fruto de la nacionalización de las diversas empresas privatizadas, capitalizadas y de toda la política económica del Gobierno, todos los bolivianos podemos beneficiarnos directa o indirectamente de las bondades económicas que son administradas por las Gobernaciones, Alcaldías y otras instituciones gubernamentales. Estamos viviendo una bonaza económica, pero el desafío está en saber administrar y saber utilizar estos recursos desde la filosofía y mística del bien común. Esto, si bien es tarea del Gobierno de turno, es también responsabilidad de todos. Las instancias están dadas para el control social del manejo económico en nuestro país. En otros términos, estamos aprendiendo a “repartir el pan a todos”. No todos quedan satisfechos y quizá alguno le toca un pedazo menor, pero hoy en Bolivia, hay una mayor justicia en la distribución de los bienes.

Estos son, desde una perspectiva abierta, tres cambios entre muchos más puntuales, que nos hablan que en nuestro país algo “nuevo” está pasando, como fruto del liderazgo de unos y la participación comprometida o indiferencia de otros. Pues lo que somos como país en este momento, es responsabilidad de cada uno. El paso de una democracia solo representativa, a una democracia participativa y mejor aún a una democracia comunitaria, respalda nuestra participación en la toma de decisiones sobre lo público, lo común.

Volviendo a las tendencias negativista de los acontecimientos en Bolivia promovida por los opositores al Gobierno actual, responde a una “lógica de opuestos” que está detrás de cada afirmación, sentimiento o acción de desprestigio, de negación, de anulación del “otro que se opone a mi mismidad”. Pero, esta lógica no es propia solo de “los opositores”, sino también de los “oficialistas” que no se quedan atrás en la tarea de anular a todo aquel que se opone a sus políticas de gobierno. Una política partidaria y el ejercicio político en general bajo estos términos solo fortalece el conflicto y una polarización partidaria, social, étnico-cultural cerrada, hasta llegar a realidades vividas en nuestro país como es la discriminación, el racismo, el odio y la eliminación real del “otro diferente” que constituye un peligro y atenta contra mis intereses personales o de grupo.

Si solo dejáramos atrás esta lógica de opuestos y contrarios, dejaríamos de llamarnos “opositores” u “oficialistas”, dejaríamos de ser y vernos como enemigos o contrarios y trabajar juntos por una sociedad realmente diferente. En este sentido, una propuesta para un auténtico ejercicio político en nuestro país pasa por una visión más inclusiva de todos los ciudadanos organizados. Todavía es común escuchar y ver que los partidos representan a uno u otro sector o clase social, con el consecuente olvido, revancha o exclusión de aquellos que “se oponen” durante el ejercicio de gobierno de uno de estos partidos políticos.

Considero a este respecto que los partidos que se están proyectando a las elecciones presidenciales del 2014, serán verdaderas “opciones políticas” en la medida que sean inclusivas de todos: en su liderazgo, en el contenido de propuesta política y en práctica o ejercicio político. No es creíble más un partido que represente sólo a algunos sectores sociales. No es deseable un partido político que responda solo a intereses de algunos. No es posible construir nuestro país excluyendo o anulando a personas, organizaciones, movimientos, grupos, instituciones que piensan diferente. Nunca más un Estado boliviano sin indígenas. Ya no es posible un Estado boliviano sin la participación de las mujeres y de los jóvenes. No más un Estado sin la participación de los migrantes bolivianos. El Estado está llamado a construirse desde y para cada una de las identidades socio-étnico-culturales, desde y para cada una de las geografías humanas presentes en nuestro territorio, para que vivan con dignidad, en una auténtica paz, basada en la justicia y participación social. Desde esta lógica inclusiva, de armonía socio-intercultural, es posible dejar atrás una “oposición” (es) negativa (s), y re-aprender a relacionarnos y trabajar juntos reconociéndonos, respetándonos, acercándonos, acogiéndonos y ayudándonos a vivir con dignidad.

Para cerrar estas notas que surgen de la cotidianidad, quiero hacer justicia a los tantos hermanos bolivianos migrantes con quienes me he podido encontrar y anotar algunas de sus preguntas dirigidas a sí mismos como bolivianos, a las organizaciones que tienen como interlocutores y al Estado boliviano en sus representantes en Estados Unidos: ¿Cuánto sabemos los bolivianos migrantes sobre los cambios que están aconteciendo en nuestro país? ¿Cuán conectados estamos con estas realidades? Los funcionarios del Estado Boliviano en Washington DC. ¿Cuánto saben de la situación existencial de los bolivianos en Washington DC, Virginia, Arlington…? Estas organizaciones y otras ¿están respondiendo a las verdades luchas, necesidades, sueños, esperanzas y búsquedas que tienen los bolivianos en situación de migración?

Estas profundas cuestionantes abren un gran desafío para los directamente responsables de las comunidades bolivianas en el exterior como las embajadas y consulados, para los partidos políticos que se presentan como nuevas opciones para las próximas elecciones, como para las organizaciones comprometidas con el acompañamiento de los cambios en Bolivia. Y por supuesto, para las mismas comunidades bolivianas en condición de migración. El desafío es la INFORMACIÓN en relación con el COMPROMISO y mediada por MOTIVACIÓN.

Fruto del encuentro y diálogo con hermanos bolivianos en Washington DC, Virginia y Arlington, pongo sobre la mesa la hipótesis que Información sobre la realidad coyuntural de Bolivia existe, pero no todos tiene motivación, conocimiento y consecuentemente no acceden a las fuentes más objetivas de la vida social, política, cultural, económica en nuestro País. El tema de la poca información objetiva y el que llegue a la puerta de los bolivianos para una incidencia en la vida familiar y compromiso social, creo es un verdadero desafío.

En este sentido, un primer reto pasa por ofrecer alternativas objetivas de comunicación, información y formación sobre realidades humanas, de justicia social, de derechos humanos, de la lucha por la dignidad y la vida de hermanos bolivianos en nuestra patria y en los destinos de la migración como Estados Unidos. Esto amerita una investigación para una mayor incidencia respecto a objetivos de acompañar, apoyar y contribuir a las lucha de personas, movimientos y organizaciones sociales en Bolivia, que están buscando una sociedad ética y justa a la altura de nuestros tiempos.

Siguiendo esta ruta, entreveo algo que nos permitiría estar más conectados socialmente como “comunidad boliviana en EEUU” y es el fortalecimiento o creación de redes de comunicación, de información, pero también de reflexión y formación que lleven a un compromiso y solidaridad entre los bolivianos en situación de migración, así como con los bolivianos que viven en nuestro país y viceversa. Hoy, las bondades de la globalización nos posibilitan crear y tender puentes entre bolivianos, entre latinoamericanos, americanos y con el abanico de identidades culturales con los que compartimos espacios reales y virtuales cada día.

En este sentido, urge el fortalecimiento o creación de puentes por donde transiten los dones que podemos compartir con otras alteridades. Puentes por donde transite la solidaridad real entre todos. A este respecto algunas otras interrogantes abiertas: Más allá de nuestras redes personales y familiares ¿Cuáles son las redes que nos permiten ejercer nuestro compromiso social, político, cultural, económico y religioso con hermanos que están en nuestro país o con los que compartimos la condición de ser migrantes? ¿Cómo crear redes sociales que tengan incidencia para el buen ejercicio de la política en nuestro país de origen, de residencia o donde estamos “ilegalmente”? ¿Cómo crear redes de cohesión entre bolivianos para reclamar, aportar y proponer políticas gubernamentales que nos permitan vivir con dignidad en nuestra condición de migrantes?

Son preguntas, intuiciones que solo pretenden abrir la reflexión, el diálogo conjunto para unirnos en un “sentimiento nacional”, para sentirnos motivados, para hacernos parte de lo que está pasando en nuestro país y comprometernos con los procesos de transformación, desde donde nos toca vivir en este tiempo.

Que sea en buena hora.
Juanito

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: