El Milagro Boliviano: una clase magistral de economía política

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Más allá de las diferencias ideológicas y rivalidades políticas que pudiera haber en Bolivia, algo que nadie puede negar es que en el presente es un país muy diferente al que encontró el presidente Evo Morales cuando asumió el poder en enero de 2006.

 

 

Con la refundación del país nacía una nueva nación que daba los primeros pasos de su proceso de cambio, llevada de la mano de un joven gobierno socialista que se enfrentaba a un mundo capitalista diseñado para boicotear a toda fuerza política que se le opusiera. La tarea no era fácil y  muchos dudaron que el proyecto antiimperialista de un sindicalista indígena pudiera sobrevivir en un mundo tan adverso.

Sin embargo, ocho años después, la economía boliviana ha pasado de ser la más pobre de la región, a ser observada y emulada por otros países.

El salto económico boliviano es un suceso tan raro, extraordinario y maravilloso que se ajusta perfectamente a la definición de milagro. El problema es que los milagros de un gobierno revolucionario de izquierda, aparte de ser abstractos (imposibles de entender según la racionalidad de la derecha), generan, entre los incrédulos, curiosidad por entender cuál  es, de hecho, el milagro, y cuál es el modelo económico que lo está logrando.

Por eso, cuando me enteré que el ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, Luis Arce Catacora estaba en Washington DC, le pedí una entrevista para despejar algunas dudas.

CLAVES DEL DESARROLLO

Cuestionado sobre la diferencia del nuevo modelo económico con relación a los modelos neoliberales del pasado, dijo que lo fundamental había sido la recuperación para el pueblo boliviano de la propiedad de los recursos naturales que los gobiernos neoliberales habían cedido a las transnacionales, las cuales se llevaban del país la mayor parte de las ganancias.

Eso multiplicó los ingresos enormemente y a partir de ahí empieza la nueva política de la administración de esos recursos para beneficio del pueblo boliviano.

Eso significa una redistribución de los recursos en beneficio de la población, a través de obras en todo el territorio nacional, y bonos en efectivo para la niñez, la maternidad, las subvenciones cruzadas entre el campo y la ciudad, con las tarifas eléctricas, de comunicación etc.

El tercer elemento es la lucha frontal contra la pobreza. Citó como dato ilustrativo que en el año 2005 la pobreza extrema en Bolivia superaba el 38%, el mayor índice en Sudamérica, y que eso se ha reducido al 21%.

Otro indicador importante es el de la desigualdad en los ingresos, ya que en el año 2005 Bolivia era el segundo país más desigual del continente, sólo superado por Brasil. Ahora Bolivia se encuentra entre los siete países con menor desigualdad socioeconómica, habiendo disminuido la brecha entre los más ricos y los más pobres, pero no en base a perjuicios a los más ricos, sino por una mejoría en la economía de los más pobres.

Con respecto al extraordinario control que se ha logrado de la inflación, dijo que Bolivia ha demostrado que se puede cumplir con la agenda social sin alterar la estabilidad macroeconómica y que eso se logra manejando adecuadamente los ingresos y gastos del sector público, con una adecuada política cambiaria, y un impecable manejo monetario. Ésa es la base sobre la que se construye un nuevo país, industrializado, productivo, sin pobreza ni analfabetismo.

CAPITALISMO EN CRISIS

Le pregunté cómo se relaciona la ideología socialista que promulga el presidente Evo Morales con los preceptos estrictamente económicos que aplica Bolivia en un mundo capitalista. Su respuesta me pareció ilustrativa.

Primero hay que reconocer que el sistema capitalista está en crisis. En ese contexto hay que buscar una vía alternativa para el desarrollo.

La construcción de la vía socialista de nuestro país está muy clara. Lo que sucede es que la forma y la gradualidad con la que se puede avanzar hacia el objetivo final es lo que determina las políticas económicas.  Entonces, cuando el Presidente hizo contacto con el empresariado y organizaciones que originalmente no estaban comprometidas con el proceso de cambio, se lo hizo por el sentido incluyente del nuevo modelo económico, en contraste con el modelo excluyente del pasado, que marginaba de la economía a ciertos sectores.

Nuestro modelo se caracteriza más bien por ser un modelo en el cual participa tanto el empresariado privado, como las cooperativas, pues ellos tienen que ser incorporados, bajo la batuta del Estado, en la construcción de la nueva Bolivia.

Para construir el nuevo modelo económico se requiere de la participación de todos para la construcción de una nueva Bolivia, que tiene que tener un alto contenido social. Aquí es importante recalcar que los principios políticos e ideológicos nunca se van a perder, porque los elementos técnicos que hay en una economía son sólo eso, tecnicismos que obedecen a una línea ideológica y política.

Lo que nosotros hemos hecho  es recuperar la economía boliviana que estaba dependiente, dolarizada, y con enormes déficits fiscales, para hacerla independiente, nacional, más justa, y con superávit. Hemos recuperado el instrumental para poder guiar la economía hacia donde queremos, de una forma gradual, conviviendo con todos nuestros sectores, como dice nuestra Constitución Política del Estado, pero sin olvidar hacia donde nos dirigimos.

DERECHA SIN ALTERNATIVAS

Le pregunté sobre la acusación de un sector de la derecha boliviana que, carente de argumentos para usar en su campaña electoral, ha tratado de desmerecer el éxito económico de la izquierda adjudicándole la prosperidad del país al narcotráfico. Respondió que había tenido varios debates con la oposición sobre este tema. Les había preguntado cuánto dinero maneja el narcotráfico en Bolivia en el presente. La respuesta, según una de sus propias fundaciones (Fundación Milenio), había sido cien millones de dólares, a lo cual Arce había  respondido que eso nada significaba en una economía que maneja 31.000 millones de dólares.

Añadió que la derecha no tiene alternativas para proponerle al país y que, por lo tanto, habla de narcotráfico, de corrupción o de cualquier cosa para tratar de manchar los resultados económicos que han sido elogiados no sólo a nivel nacional, sino sobre todo por organismos internacionales.

Dijo que al Gobierno no le preocupa ese tipo de comentarios sin base científica, ya que ellos habían encargado a un ente imparcial como la Unión Europea hacer un análisis de la economía de la coca en Bolivia. Que además su política de la coca era transparente y estaba ampliamente respaldada.

Por Juan Carlos Zambrana Marchetti  corresponsal del periódico Cambio en Estados Unidos

Artículo original.

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