BoliviaSol, 21 de noviembre
La salida tramada del golpe en Honduras, las elecciones, se perfila más y más como un desastre bochornozo para los golpistas y sus aliados.
La represión se recrudece para eliminar la oposición antes de los anunciados comicios.
Micheletti anuncia que se retira por una semana por el bien electoral, a lo cual el diario Tiempo responde que “La percepción en la generalidad de los hondureños es que esto huele a azufre, y ni siquiera tiene la eficacia del engañabobos.”
Decenas de candidatos se retiran de la contienda, especificando, como en el caso de la candidata liberal a vice presidente, Margarita Elvir, que “es mi deber hacerlo como hondureña, porque no podemos ser cómplices de esos malos hondureños que se prestaron para dar ese golpe de Estado que tanto daño le está haciendo a nuestro país”. Elvir es del mismo partido que Micheletti.
No puede haber elecciones válidas fuera del orden constitucional, bajo condiciones de represión, y cuando se retiran en masa candidatos de diferentes partidos. Al contrario, señala uno de los candidatos retirados, “la crisis hondureña se profundizará”.
No obstante, Estados Unidos y su nuevo protegido, Panamá, alaban el gesto de Micheletti de tomar vacaciones por una semana, mientras que los países latinoamericanos en general rechazan las elecciones si no es restituido el presidente Manuel Zelaya.
Para la canciller de Zelaya, Patricia Rodas, se trata de una nueva instancia de la política de EEUU del “gran garrote”. Insiste en la “obligación” de conformar una Constituyente.
Difícilmente las elecciones sin Zelaya pondrán fin a la crisis hondureña.
